Consulta:
Dr. Gerardo Ventura Serrano
C/ Pedro Teixeira nº 3, bajo A
28020 MADRID
Tfno.: 915557460
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trabajo y de investigaciones documentales sobre la temática tratada,
pero en ningún caso reemplaza la relación
con su médico.
La neuroendocrinología representa facetas
de los dos campos tradicionales de la medicina:
la endocrinología, que es el estudio
de las hormonas (es decir sustancias secretadas
al torrente sanguíneo que tienen diversas
acciones en sitios remotos a partir del punto
de secreción) y las neurociencias que
constituyen el estudio de la acción de
las neuronas. Se conoce como neurosecreción
el descubrimiento de neuronas que transmiten
impulsos y segregan sus productos hacia el sistema
vascular para que funcionen como hormonas, y
demuestra que ambos sistemas están íntimamente
relacionados. Por ejemplo la regulación
del ciclo menstrual ocurre por retroalimentación
de hormonas sobre el tejido nervioso del sistema
nervioso central.
Hay dos lugares de acción fundamentales
en el encéfalo que son importantes en
el regulación de la función reproductora,
el hipotálamo y la hipófisis.
Antiguamente se consideraba que la hipófisis
era la glándula principal. Luego surgió
un nuevo concepto por el cual la hipófisis
quedaba relegada a un papel subordinado como
parte de una orquesta, con el hipotálamo
como director, respondiendo a los mensajes del
sistema nervioso central y periférico,
y ejerciendo su influencia por medio de neurotransmisores
transportados a la hipófisis por una
red vascular portal. Con independencia del lugar
dominante, la tesis convencional era que el
complejo sistema nervioso central-hipófisis
determinaba y dirigía la cronología
de los acontecimientos evolutivos en un ovario
reactivo. Sin embargo, los avances en los últimos
veinte años indican que la secuencia
compleja de acontecimientos conocida como ciclo
menstrual está controlada por los esteroides
sexuales y péptidos producidos en el
propio folículo destinado a ovular. El
hipotálamo y su dirección, y la
hipófisis, son esenciales para el funcionamiento
del mecanismo completo, pero la función
endocrina que induce la ovulación se
debe a la retroalimentación endocrina
en la adenoipófisis.
Con este conocimiento, el médico puede
comprender los efectos hasta ahora desconocidos
pero importantes del estrés, el régimen
de alimentación, el ejercicio y otras
influencias en el eje hopofisario-gonadal.
HIPOTÁLAMO
El hipotálamo es una pequeña estructura
nerviosa situada en la base del cerebro por
arriba del quiasma óptico y por debajo
del tercer ventrículo. Está conectado
de manera directa con la hipófisis y
es la parte del cerebro que se encarga de muchas
secreciones hipofisarias. Desde el punto de
vista anatómico, el hipotálamo
se ha dividido en tres zonas: periventricular
(adyacente al tercer ventrículo), medial
(sobre todo cuerpos celulares) y lateral (primordialmente
axoniano). Cada zona se subdivide a su vez en
estructuras conocidas como núcleos, que
representan los lugares de las concentraciones
de tipos similares a los cuerpos celulares neuronales.
El hipotálamo no es una estructura aislada
dentro del sistema nervioso central, sino que
contiene Interconexiones múltiples con
otras regiones del cerebro. Además de
las vías bien identificadas de admisión
de impulsos hipotalámicos hacia la hipófisis,
hay otras numerosas de emisión de impulsos
hacia diversas regiones del cerebro no tan bien
caracterizadas, entre ellas el sistema límbico
(amígdala e hipocampo), el tálamo
y la protuberancia anular. Muchas de estás
vías constituyen asas de retroalimentación
hacia regiones que emiten estimulaciones nerviosas
hacia el hipotálamo.
Hay diversos niveles de retroalimentación
para el hipotálamo que se conocen como
asas de retroalimentación larga. cortas
y ultracortas. El asa de retroalimentación
larga está compuesta por estimulación
endocrina proveniente de las hormonas circulantes,
y del mismo modo aquí se produce retroalimentación
de andrógenos y estrógenos sobre
los receptores de esteroides presentes en el
hipotálamo. De manera semejante, las
hormonas hipofisarias pueden retroalimentar
al hipotálamo y sirven como funciones
reguladoras importantes del asa de retroalimentación
corta. Por ultimo las secreciones hipotalámicas
pueden retroalimentar directamente al propio
hipotálamo por medio de un asa de retroalimentación
ultracorta.
Los productos secretores principales del hipotálamo
son los factores liberadores de hormonas hipofisarias:
1. Hormona liberadora de gonadotropina (GnRH),
que controla la secreción de hormona
luteinizante (LH) y hormona estimulante del
folículo (FSH).
2. Factor liberador de corticotropina (CRH),
que controla la secreción de hormona
adrenocorticotrópica (ACTH).
3. Hormona liberadora de la hormona del crecimiento
(GHRH), que regula la secreción de la
hormona del crecimiento (GH)
4. Hormona liberadora de tirotropina (TRH),
que regula la secreción de la hormona
estimulante del tiroides (TSH).
El hipotálamo es el origen de toda la
producción de hormonas neurohipofisarias.
La parte posterior de la hipófisis, considerada
de tejido nervioso, se puede considerar como
una extensión directa del hipotálamo
conectada por el tallo infundibular digitiforme.
Hormonas de reproducción
Hipotálamo:
Hormona liberadora de gonadotropina (GnRH)
La GmRH (llamada también hormona liberadora
de hormona luteinizante, o LHRH) es el factor
encargado del control de la secreción
de gonadotropina.
Estas neuronas secretoras de GmRH proyectan
axones que terminan en los vasos portales a
nivel de la eminencia media, sitio en el que
se secreta GmRH para su secreción hacia
la hipófisis anterior. Es menos clara
la función de múltiples proyecciones
secundarias de las neuronas de GmRH hacia localizaciones
dentro del sistema nervioso central.
Secreción pulsátil.
Entre las hormonas liberadoras, la GmRH tiene
características únicas porque
regula de manera simultánea la secreción
de dos hormonas: FSH y LH (hormona estimulante
del folículo y hormona luteinizante),
Es también única entre las hormonas
del cuerpo porque debe secretarse de manera
pulsátil para ser eficaz, y su secreción
pulsátil influye en la secreción
de las dos gonadotropinas.
Se requiere de la secreción pulsátil
sostenida de GmRH, porque esta hormona liberadora
tiene una vida extremadamente breve (sólo
de dos a cuatro minutos) como resultado de su
segmentación proteolítica rápida.
La secreción pulsátil de GmRH
varía tanto en frecuencia como en amplitud
durante todo el ciclo menstrual, y se encuentra
regulada de manera muy precisa. La fase folicular
se caracteriza por pulsos frecuentes de amplitud
pequeña de secreción de esta hormona
liberadora.
Durante la fase folicular tardía, se
incrementan tanto la frecuencia como la amplitud
de los pulsos. Sin embargo, durante la fase
luteínica ocurre un alargamiento progresivo
del intervalo entre los pulsos, al igual que
una disminución en la amplitud de los
mismos. Esta variación en la amplitud
y la frecuencia de los impulsos es la encargada
directa de la magnitud y las proporciones relativas
de la secreción de gonadotropina desde
la hipófisis, aunque el efecto de la
GnRH será regulado por influencias hormonales
adicionales sobre la hipófisis. Aunque
la GnRH participa principalmente en la regulación
endocrina de la secreción de gonadotropinas
por la hipófisis, hoy se sabe que dicha
molécula tiene funciones autocrinas y
paracrinas en todo el cuerpo. Se encuentra el
decapéptido en tejidos neuronales y no
neuronales; hay receptores en muchas estructuras
extrahipofisarias, incluidos ovario y placenta.
Aún no se dilucida por completo el papel
de la GnRH en tejidos extrahipofisarios.
Opiaceos endógenos y sus efectos sobre
la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH).
Los opiaceos endógenos son tres familias
relacionadas de sustancias naturales producidas
por el sistema nervioso central que representan
los enlaces naturales para los receptores de
opioides. Son tres las clases de opiaceos endógenos,
cada una de ellas derivada de moléculas
precursoras:
1. Las endorfinas reciben este nombre por su
actividad endógena del tipo de la que
tiene la morfina. Estás sustancias se
producen en el hipotálamo a partir de
la sustancia precursora proopiomelanocortina
(POMC) y tiene actividades diversas, entre ellas
regulación de la temperatura, el apetito,
el humor y la conducta.
2. Las encefalinas funcionan sobre todo en la
regulación del sistema nervioso autónomo.
La proencefalina A es la precursora de las dos
encefalinas de importancia primaria: metencefalina
y leuencefalina.
3. Las dinorfinas son opioides endógenos
producidos por la precursora proencefalina B
y tienen funciones semenjantes a las de las
endorfinas.
Los opiodes endógenos desempeñan
una función importante en la regulación
de la funciónhipotalamohiporfisaria.
Las endorfinas parecen inhibir la secreción
de GmRH dentro del hipotálamo, lo que
genera inhibición de la secreción
de ganodotropinas. Los esteroides sexuales ováricos
pueden incrementar la secreción de endorfinas
centrales, con lo que disminuirán en
mayor grado aún las concentraciones de
gonadotropina.
Las concentraciones de endorfina varían
en grado importante durante todo el ciclo menstrual,
con niveles máximos durante la fase luteínica
y un nadir durante la menstruación. Esta
variedad inherente, aunque de utilidad para
regular síntomas específicos del
ciclo que experimentan las mujeres que ovulan.
Por ejemplo, la disforia experimentada por algunas
mujeres durante la etapa premenstrual del ciclo
puede estar relacionada con la supresión
de los opiáceos endógenos.
HIPÓFISIS
La hipófisis se divide en tres regiones
o lóbulos: anterior, intermedia y posterior.
La hipófisis anterior (adenohipófisis)
es muy diferente desde el punto de vista estructural
de la posterior, que es neural (neurohipófisis),
y que no es más que una extensión
física directa del hipotálamo.
La adenohipófisis se deriva desde el
punto de vista embrionario del ectodermo epidérmico
a partir de una invaginación del saco
de Rathke. Por tanto, no está compuesta
por tejido neural, como la hipófisis
posterior, y no tiene conexiones neurales directas
con el hipotálamo. Hay una relación
anatómica única que combina los
elementos de la producción nerviosa y
la secreción endocrina. La propia adenohipófisis
carece de riego sanguíneo arterial directo.
Su fuente principal de sangre es también
la fuente de estimulación hipotalámica:
los vasos portales. El flujo sanguíneo
en estos vasos portales procede primordialmente
desde el hipotálamo hacia la hipófisis.
La sangre llega a la hipófisis posterior
por las arterias hipofisarias superior, media
e inferior. En contraste, la hipófisis
anterior carece de riego sanguíneo arterial
directo. Recibe sangre a través de un
plexo capilar rico de los vasos portales que
se originan en la eminencia media del hipotálamo
y descienden a lo largo del tallo de la hipófisis.
Sin embargo, esto no es absoluto, y se ha demostrado
también flujo sanguíneo retrogrado.
Este flujo sanguíneo, combinado con la
localización de la eminencia media fuera
de la barrera hematoencefálica, permite
el control de retroalimentación bidireccinal
entre ambas estructuras.
Las células secretoras específicas
de la hipófisis anterior se han clasificado
respecto de sus tipos de coloración con
hematoxilina y eosina. Las células de
coloración acidófila secretan
primordialmente GH y prolactina y, en grado
variable, hormona adrenocorticotrópica
(ACTH). Las células basófilas
secretan gonadotropinas y las células
cromófobas de coloración neutral
secretan hormona estimulante del tiroides (TSH).
Secreción de hormonas hipofisarias:
Hipófisis anterior:
La hipófisis anterior es la encargada
de la secreción de factores liberadores
de hormonas de primera importancia. FSH, LH,
TSH y ACTH, lo mismo que GH y PROLACTINA. Hay
un tipo específico de célula hipofisaria
que secreta cada hormona.
Gonadotropinas
Las gonadotropinas FSH y LH se producen en
las células gonadotropicas de la hipófisis
anterior y son las encargadas de la estimulación
folicular ovárica. Desde el punto de
vista estructural hay gran semejanza entre la
FSH y la LH.
Prolactina
La prolactina, polipéptido de 198 aminoácidos
secretado por el lactótropo de la hipófisis
anterior, es el factor trópico primario
encargado de la síntesis de la leche
por la mama. Desde el punto de vista clínico,
las concentraciones aumentadas de prolactina
se acompañan de amenorrea y galactorrea,
y debe sospecharse hiperprolactinemia en cualquier
mujer con síntomas de algunos de estos
trastornos.
Hormona estimulante del tiroides (TSH), hormona
adrenocorticotrópica (ACTH) y hormona
del crecimiento (GH)
Las otras hormonas producidas por la hipófisis
anterior son TSH, ACTH y GH. Los tirótropos
hipofisarios secretan la TSH como reacción
a la hormona liberadora de tirotropina (TSH).
Al igual que la GnRH, la TRH se sintetiza primordialmente
en el núcleo arqueado del hipotálamo
y, a continuación, hacia la circulación
portal para su transporte a la hipófisis.
Además de estimular la secreción
de TSH, la TRH es también un estimulo
de primera importancia para la liberación
de prolactina. La TSH estimula la secreción
de T3 y T4 de la glándula tiroides, hormonas
que a su vez retroalimentan de manera negativa
a la secreción de TSH por la hipófisis.
Las anomalías de la secreción
tiroidea (tanto hipertiroidismo como hipotiroidismo)
se acompañan a menudo de disfunción
ovulatoria a causa de las diversas acciones
sobre el eje hipotálamo-hipófisis-ovario.
Hipófisis posterior.
Estructura y función:
La hipófisis posterior (neurohipofisis)
está compuesta exclusivamente por tejido
nervioso y es una extensión directa del
hipotálamo.
Oxitocina: La oxitonita es un péptido
de nueve aminoácidos producido ante todo
para el núcleo paraventricular del hipotálamo.
La función primaria de esta hormona en
el ser humano es la estimulación de dos
tipos específicos de contracciones musculares.
El primer tipo, contracción muscular
uterina, que se produce durante el parto. El
segundo tipo es el constituido por las contracciones
mioepiteliales del conducto lactífero
de la mama durante el reflejo de “bajada”
de la leche. La secreción de oxitocina
puede ser estimulada por la succión,
que desencadena una señal proveniente
de la estimulación del pezón que
se transmite por los nervios torácicos
hacia la medula espinal y, desde ahí,
hacia el hipotálamo, sitio en el que
se libera la oxitrocina de manera pulsátil.
La secreción de oxitocina puede ser desencadenada
también por señales olfatorias,
auditivas y visuales, lo mimo que como parte
de un reflejo condicionado en los animales hembras
que amamantan. Con la estimulación del
cuello uterino y la vagina se produce una liberación
importante de oxitrocina que puede desencadenar
la ovulación releja (reflejo de Fergurson)
en algunas especies, aunque no está clara
la extensión a la que puede existir este
efecto en la mujer.
Arginina-vasopresina: La AVP (conocida
también como hormona antidiurética,
o ADH) es el segundo producto secretor principal
de la hipófisis posterior. La sintetizan
primordialmente las neuronas cuyos cuerpos celulares
se encuentran en los núcleos supraópticos.
Su función principal es la regulación
del volumen, la presión y la osmolalidad
de la sangre circulante. Hay receptores específicos
por todo el cuerpo que puede desencadenar la
secreción de hormona antidiurética.
La activación del sistema renal de renina-angiotensina
puede activar también la secreción
de arginina-vasopresina u hormona antidiurética.
FISIOLOGÍA DEL CICLO MENSTRUAL
Durante el ciclo menstrual normal, hay producción
cíclica ordenada de hormonas y proliferación
paralela de la capa interna del útero
(endometrio), como preparación para que
se implante el embrión. Las alteraciones
del ciclo menstrual y, de manera semejante,
los de la fisiología menstrual pueden
ocasionar diversos estados patológicos,
entre ellos esterilidad, aborto de repetición
y lesiones malignas.
Las alteraciones de la menstruación son
uno de los motivos más frecuentes por
los que las mujeres solicitan asistencia médica
(1). Aunque de utilidad para formular un diagnóstico
o un plan terapéutico, las anomalías
específicas del flujo menstrual no están
relacionadas directamente con causas únicas.
(1) Definicionesde las irregularidades del ciclo menstrual
Oligomenorrea: Hemorragias poco frecuentes
y de aparición irregular que suelen ocurrir
a intervalos de más de 35 días.
Polimenorrea: Hemorragias frecuentes
pero de aparición regular que suelen
ocurrir a intervalos de 21 días o menos.
Menorragia: Hemorragias de aparición
regular que son excesivas (<80 ml) y de duración
prolongada del flujo (> 5 días)
Metrorragia: Hemorragia de aparición
irregular.
Menometrorragia: Hemorragia prolongada
excesiva que se produce a intervalos frecuentes
pero irregulares.
Hipomenorrea: Hemorragia que ocurre
con regularidad y en cantidad disminuida.
Hemorragia intermenstrual: Hemorragia
(por lo general no en cantidad excesiva) que
se produce entre ciclos menstruales por lo demás
normales.
Ciclo menstrual normal
El
ciclo menstrual humano normal, para su estudio,
se puede dividir en dos partes: el ciclo ovárico
y el ciclo uterino, con base en el órgano
que se examina en cada uno (ambos cambios suceden
a la vez). El ciclo ovárico puede dividirse
además en fases folicular y luteínica,
en tanto que el ciclo uterino se divide en las
fases proliferativa y secretora correspondientes.
Las fases del ciclo ovárico se caracterizan
como sigue:
1. Fase folicular:
La retroalimentación hormonal promueve,
el desarrollo ordenado de un solo folículo
dominante, que debe madurar a la mitad del ciclo
y prepararse para la ovulación. La duración
promedio de la fase folicular humana varía
entre 10 y 14 días, y la variabilidad
de esta duración es la causa de la mayor
parte de las variaciones en la duración
total del ciclo.
2. Fase luteínica:
Abarca el tiempo transcurrido entre la ovulación
y el principio de la menstruación, con
una duración promedio de 14 días.
El ciclo menstrual normal varía entre
21 y 35 días, con dos a seis días
de flujo sanguíneo y un promedio de pérdida
de sangre de 20 a 60 ml. Sin embargo, los estudios
en gran cantidad de mujeres con ciclos normales
han demostrado que sólo cerca de dos
terceras partes de las mujeres adultas, tienen
ciclos que duran de 21 a 35 días. Los
extremos de la vida reproductiva (después
de la menarquía y durante el periodo
perimenopáusico) se caracterizan por
un porcentaje más alto de ciclos anovulatorios
o que ocurren con irregularidad.
Útero
Cambios cíclicos del endometrio
Hay cambios histológicos cíclicos
del endometrio de la mujer adulta. Estos cambios
prosiguen de manera ordenada como reacción
a la producción hormonal cíclica
de los ovarios, El ciclo histológico
del endometrio se puede considerar mejor en
dos partes: las glándulas endometriales
y el estroma circundante. Los dos tercios superficiales
del endometrio constituyen la zona que prolifera
y que acaba por desprenderse con cada ciclo
si no sobreviene el embarazado. Esta porción
cíclica del endometrio se conoce como
decidua funcional, y está compuesta por
una zona intermedia profunda (capa esponjosa)
y una zona compacta superficial (capa compacta).
La decidua basal es la región más
profunda del endometrio y no experimenta proliferación
mensual importante: mejor dicho, es la encargada
de la regeneración endometrial después
de cada menstruación.
Fase proliferativa
POR CONSENSO GENERAL, EL PRIMER DÍA
DE LA HEMORRAGIA VAGINAL, SE DENOMINA PRIMER
DÍA DEL CICLO MENSTRUAL. Después
de la menstruación, la decidua basal
está compuesta por glándulas primordiales
y estroma denso escaso en su localización
adyacente al miometrio. La fase proliferativa
se caracteriza por crecimiento mitótico
progresivo de la decidua funcional como preparación
para que se implante el embrión en respuesta
a las concentraciones circulantes crecientes
de estrógenos. Después de iniciarse
la fase proliferativa, el endometrio es relativamente
delgado (1 a 2 mm). El cambio predominante que
se observa durante esta época es la evolución
de las glándulas endometriales al principio
rectas, estrechas y cortas para convertirse
en elementos más largos y tortuosos.
Fase secretora
Durante el ciclo típico de 28 días,
la ovulación se produce el día
14. En el plazo de 28 a 72 horas después
de acontecer la ovulación, el inicio
de la secreción de progesterona produce
un cambio en el aspecto histológico del
endometrio hacia la fase secretora, denominada
así por la presencia clara de productos
secretores eosinófilos ricos en proteínas
en la luz glandular. En contraste con la fase
proliferativa, la fase secretora del ciclo menstrual
se caracteriza por los efectos celulares de
la progesterona además de los producidos
por los estrógenos. En general, los efectos
de la progesterona son opuestos a los efectos
de los estrógenos, y hay una disminución
progresiva en la concentración de los
receptores de estrógenicos en las células
endometriales. Como resultado, durante la segunda
mitad del ciclo sobreviene antagonismo de la
síntesis de DNA inducida por los estrógenos
y de la mitosis celular.
Menstruación
En ausencia de implantación, se interrumpe
la secreción glandular y ocurre una desintegración
irregular de la decidua funcional. El resultado
del desprendimiento de esta capa del endometrio,
es el proceso denominado menstruación.
La destrucción del cuerpo amarillo (lúteo)
y de su producción de estrógenos
y progesterona es la causa más directa
del desprendimiento. Al desaparecer los esteroides
sexuales, hay un espasmo profundo de las arterias
espirales que, por último, produce isquemia
endometrial. De manera simultánea, se
produce desintegración de los lisosomas
y liberación de enzimas proteolíticas,
que promueven en mayor grado aún la destrucción
del tejido local. A continuación se desprende
esta capa del endometrio, y deja a la decidua
basal como el origen del crecimiento endometrial
subsecuente. Durante todo el ciclo menstrual
se producen prostaglandinas, y su concentración
más alta ocurre durante la menstruación.
La prostaglandina F2? (PGF2? ) es una sustancia
vasoconstrictora potente que produce vasospasmo
arteriolar ulterior e isquemia endometrial.
La PCF2? produce también contracciones
miometriales que disminuyen el flujo sanguíneo
local de la pared uterina, y que pueden servir
además para la expulsión física
del tejido endometrial desprendido desde el
útero.
Ovario
Desarrollo del folículo del ovario
Hacia la vigésima semana de la gestación,
el número de oocitos es máximo,
a un nivel de seis a siete millones. Simultáneamente
y con un nivel máximo en el quinto mes
de gestación) ocurre atresia de los oocitos
seguida con rapidez por artesia folicular. Al
nacer, solo quedan en el ovario un a dos millones
de oocitos, y durante la pubertad sólo
se dispone para la ovulación de 300.000
de los seis a siete millones originales de oocitos.
De éstos, sólo ovularán
por último 400 a 500, y en el momento
de la menopausia, el ovario estará compuesto
primordialmente por tejido de estroma denso
con sólo raros oocitos residuales intercalados.
En la mujer no hay formación de oogonios
o mitosis después del nacimiento. Como
los oocitos entran en la etapa de diploteno
de descanso de la meiosis en el feto y persisten
en esta etapa hasta la ovulación, se
habrán sintetizado durante ésta
Fran parte del ácido desoxirribonucleico
(DNA), las proteínas y el ácido
ribonucleico mensajero (mRNA) necesarios para
el desarrollo del embrión antes de la
implantación, En la etapa de diploteno,
el oogonio está rodeado por una sola
capa de 8 a 10 células de la granulosa
para formar el folículo primordial. Los
oogonios que no quedan rodeados de la manera
apropiada por células de la granulosa
experimentan atresia.
Paro meiótico de los oocitos y readopción
de la actividad
La meiosis (proceso de la célula germinal
para reducción de la división)
se clasifica a menudo en cuatro fases: profase,
metafase, anafase y telofase. La profase de
la meiosis I se subdivide aún en cinco
etapas: leptoteno, cigoteno, paquiteno, diploteno
y diacinesis.
Los oogonios difieren de los espermatogonios
en que sólo se forman una célula
hija final (oocito) a partir de cada célula
precursora, con eliminación del material
genético en exceso en tres cuerpos polares.
Cuando los oogonios en desarrollo empiezan a
entrar en la profase I meiótica, se conocen
como oocitos primarios. Este proceso se inicia
burdamente durante la octava semana de gestación.
Sólo los oogonios que entran en la meiosis
sobrevivirán a la onda de atresia que
barre el ovario fetal antes del nacimiento.
Los oocitos detenidos en la profase (en la etapa
tardía de diploteno o “dictiato”)
se conservarán así hasta el momento
de la ovulación, en que se reasumirá
el proceso de la meiosis. Se cree que el mecanismo
de dicha estasis mitotica es un inhibidor de
la maduración del oocito (OMI) producido
por las células de la granulosa. Este
inhibidor logra acceso al oocito a través
de las uniones de intervalo que lo conectan
con el montículo de células de
la granulosa que lo rodean. Mediante la secreción
rápida de LH durante la mitad del ciclo,
las uniones de intervalo se transtornan, las
células de la granulosa ya no están
más conectadas con el oocitoy se permite
que se readopte la meiosis I.
Fuente: Endocrinología ginecológica clínica y esterilidad (Leon Speroff y Marc A. Fritz)
Desarrollo folicular.
El desarrollo folicular es un proceso dinámico
que prosigue desde la menarquia hasta la menopausia.
Tiene como finalidad permitir el reclutamiento
mensual de una cohorte de folículos y,
por ultimo, la liberación de un solo
folículo maduro dominante durante la
ovulación cada mes.
Folículos primordiales.
El reclutamiento y el crecimiento iniciales
de los folículos primordiales son independientes
de las gonadotropinas y afectan a un grupo durante
varios meses. Sin embargo, no se conocen aún
los estímulos responsables encargados
de la agrupación del conjunto específico
de folículos en cada ciclo. Durante la
etapa folicular primordial, poco después
del reclutamiento inicial, la FSH adopta el
control de la diferenciación y el crecimiento
foliculares y permite que siga diferenciándose
una cohorte de folículos. Esto señala
el cambio del crecimiento independiente de gonadotropina
hacia el dependiente de ésta. Los primeros
cambios que se observan son crecimiento del
oocito y ampliación de la capa única
de células foliculares granulosas en
una capa múltiple de células cuboideas.
La disminución de la progesterona durante
la fase luteínica y la producción
en estos momentos a partir del ciclo previo
permiten el incremento de la FSH que estimula
el crecimiento folicular.
Folículo preantral.
Durante los varios días que siguen a
la desintegración del cuerpo lúteo
(amarillo) prosigue el crecimiento de la cohorte
de folículos bajo el influjo de la hormona
estimulante del folículo. El oocito que
está aumentando de tamaño secreta,
a continuación, una sustancia rica en
flucoproteinas, la zona pelucida, que lo separa
de las células de la granulosa circundantes
(excepto para la unión de intervalo mencionada).
Con la transformación desde folículo
primordial hasta preantral, prosigue la proliferación
mitótica de las células de la
granulosa que lo rodean, Al mismo tiempo proliferan
las células de teca en el estroma limítrofe
de las células de la granulosa. Ambos
tipos de células funcionan de manera
sinergista para producir estrógenos que
se secretan hacia la circulación general.
Durante esta etapa del desarrollo, cada uno
de los miembros al parecer idénticos
debe seleccionarse para el dominio o experimentar
atresia. Es probable que el folículo
destinado a la ovulación se haya seleccionado
antes de este momento, aunque no ha podido dilucidarse
aún el mecanismo de dicha selección.
Folículo preovulatorio
Los folículos preovulatorios se caracterizan
por un antro lleno de líquido que está
compuesto por plasma con secreciones de las
células de la granulosa. En este momento
las células de la granulosa, se han diferenciado
en mayor grado aún hasta convertirse
en una población heterogénea.
El oocito se conserva en contacto con el folículo
mediante un pedículo de células
de la granulosa especializadas conocido como
montículo germinal (cumulus oophourus).
La elevación de los niveles de concentración
de estrógenos, produce una reacción
negativa en la secreción de FSH. A la
inversa, la LH experimenta regulación
bifásica por acción de los estrógenos
circulantes. A concentraciones más bajas,
los estrógenos son inhibidores para la
secreción de LH. A concentraciones más
altas, incrementan la secreción de esta
hormona. Esta estimulación requiere una
concentración sostenida de estrógenos
(> 200 pg/ml) durante más de 48 horas.
A su vez las elevadas concentraciones de estrógenos
producen un efecto positivo de reacción
(feed back) y una secreción importante
en forma de ola de LH. Al mismo tiempo que sucede
esto la interacción estrógeno
FSH a nivel local del folículo dominante
estimula los receptores LH en las células
de la granulosa (capa interna del folículo
ovárico). De esta manera la exposición
de concentraciones alta de LH ocasiona una reacción
específica del folículo dominante:
el resultado final es la luteinización
(formación del cuerpo amarillo) de las
células de la granulosa, la producción
de progesterona y el desencadenamiento de la
ovulación.
En general, la ovulación acontece en
un folículo único maduro (folículo
de De Graaf) entre 10 y 12 horas después
del pico (elevación máxima) de
LH ó entre 34 y 36 horas desde el inicio
del incremento a mitad del ciclo de LH.
Los esteroides sexuales no son los únicos
reguladores del desarrollo folicular a través
de las gonadotropinas,. Se han identificado
dos peptidos derivados de células de
la granulosa que tienen funciones opuestas en
la retroalimentación hipofisiaria . El
primero de ellos, o inhibina, se secreta en
dos formas: A y B. La inhibina B se secreta
sobre todo en la fase folicular y es estimulada
por FSH en tanto la inhibina A tiene acción
principal en la fase luteínica. Ambas
formas actúan inhibiendo la síntesis
y secreción de FSH. El segundo péptido,
activita, estimula la secreción de FSH
desde la hipófisis y potencia su acción
sobre el ovario. Es probable que haya otros
numerosos reguladores intraovaricos semejantes
a la inhibina y a la activita, cada uno de los
cuales puede desempeñar una función
básica en la promoción del proceso
ovulatorio normal. Algunos de ellos son factor
del crecimiento del tipo insulina 8ILGF), factor
del crecimiento epidérmico (EGF), factor
de transformación del crecimiento (TGF)?
TGF-ß1, factor del crecimiento fibroblastos
ß (ß-FGF) IL-1, TNF-?, inhibidor
de la maduración del oocito (OMI) y renina-angiotensina.
Ovulación
La fase rápida de secreción de
LH a la mitad del ciclo es la causa del incremento
impresionante de las concentraciones locales
de prostaglandinas y enzimas proteolíticas
en la pared folicular. Estas sustancias debilitan
de manera progresiva la pared folicular y permiten,
por ultimo, que se forme una perforación.
La ovulación representa con mayor probabilidad
una expulsión lenta del oocito a través
de esta abertura en el folículo, más
que el entallamiento de la estructura folicular.
De hecho, se han registrado mediciones directas
de las presiones intrafoliculares y no s4e ha
podido demostrar este suceso explosivo.
Fase luteínica
Estructura del cuerpo amarillo. Después
de la ovulación, la corteza folicular
restante se transforma en el regulador primario
de la fase luteínica: el cuerpo lúteo
(amarillo). Las células de la granulosa
y membranosas que quedan en el folículo
empiezan a captar líquidos y desarrollan
el pigmento amarillo característico de
la luteína a causa del cual ha recibido
su nombre. Estas células son estructuras
secretoras activas que producen progesterona,
que brinda apoyo al endometrio de la fase luteínica.
Por añadidura, se producen estrógenos
e inhibina A en cantidades importantes. A diferencia
del proceso que ocurre en el folículo
en desarrollo, la membrana basal del cuerpo
amarillo degenera para permitir que los vasos
sanguíneos en proliferación invadan
las células luteinitas de la granulosa
en respuesta a la secreción de factores
angiogenos, como el factor del crecimiento endotelial
vascular. Esta respuesta angiógena permite
que entren grandes cantidades de hormonas luteínicas
en la circulación general.
Fuente del gráfico: Endocrinología ginecológica clínica y esterilidad (Leon Speroff y Marc A. Fritz)
Función y regulación hormonales
Los cambios hormonales de la fase luteínica
se caracterizan por una serie de interacciones
de retroalimentación negativa diseñadas
para producir regresión del cuerpo amarillo
si no sobreviene el embarazo. Los esteroides
del cuerpo amarillo (estradiol y progesterona)
producen retroalimentación central negativa
lo mismo que disminución de las secreciones
del FSH y LH. La secreción sostenida
de ambosesterioides disminuirá los estímulos
para el reclutamiento folicular subsecuente.
De manera semejante, la secreción luteínica
de inhibina potencia también la supresión
de hormona estimulante del folículo.
En el ovario, la producción local de
progesterona inhibe el desarrollo y el reclutamiento
ulteriores de folículos adicionales.
La función sostenida del cuerpo lúteo
(amarillo) depende de la producción sostenida
de LH. En ausencia de esta estimulación,
el cuerpo lúteo regresará de manera
invariable después de 12 a 16 días
y formará el cuerpo flanco de tipo cicatrizal.
Sin embargo, no está claro el mecanismo
preciso de luteólisis, y es muy probable
que abarque también factores paracrinos
locales. En ausencia de embarazo, el cuerpo
lúteo experimenta regresión y
se desvanecen las concentraciones de estrógenos
y progesterona. Esto, a su vez, elimina la inhibición
central de la secreción de gonadotropina
y permite que se incrementen de nuevo las concentraciones
de FSH y LH, y recluten otra cohorte de folículos.
Si sobreviene el embarazo, la gonadotropina
coriónica humana placentaria (hCG) imitará
la acción de la LH y estimulará
de manera sostenida el cuerpo lúteo para
que secrete progesterona. Por tanto la implantación
con buenos resultados tiene como consecuencia
apoyo hormonal para permitir la conservación
sostenida del cuerpo lúteo y del endometrio.
Las pruebas obtenidas
Glándula pineal
Aunque no se ha establecido con claridad una
función fisiológica en el ser
humano, las funciones reproductivas del hipotálamo
pueden estar también bajo el control
inhibitorio del encéfalo a través
de la glándula pineal, Esta glándula
surge como una excrescencia del techo del tercer
ventrículo, pero poco después
del nacimiento pierde todas las conexiones nerviosas
aferentes con el encéfalo. En su lugar,
las células parenquimatosas reciben una
inervación simpática nueva y atípica
que permite a la glándula pineal ser
un órgano neuroendocrino activo que responde
a estímulos foticos y hormonales y muestra
ritmos circadianos.
La vía nerviosa se inicia en la retina,
pasa por los núcleos supraquiasmático
y paraventricular en el hipotálamo y
llega a los fascículos ópticos,
accesorios inferiores y al haz presencefálico
medial hasta la porción superior de la
médula espinal. Las fibras preganglionares
terminan en el ganglio cervical superior, mientras
que los nervios simpáticos terminan directamente
en las células pineales. La interrupción
de esta vía produce el mismo efecto que
la oscuridad, es decir, un incremento de la
acción biosintética pineal.
La hidroxiindol-o-metiltransferasa (HIOMT),
una enzima esencial para la síntesis
de la melatonina, está presente fundamentalmente
en las células parenquimatosas pineales,
y sus productos son básicamente específicos
de la glándula pineal. La noradrenalina
estimula la entrada de triptófano en
la célula pineal y también la
actividad de la adenilato ciclasa en la membrana.
El incremento resultante del AMP cíclico
propicia la actividad de la N-acetiltransferasa,
el paso limitador de la velocidad en la síntesis
de melatonina. El triptófano se convierte
en melatonina por la acción combinada
de la N.acetiltransferasa y la HIOMT. Así
pues, la síntesis de melatonina está
controlada por la estimulación de la
adenilao ciclasa por noradrenalina, y ésta
se libera por estimulación simpática
como consecuencia de la falta de luz. La HIOMT
también está presente en la retina,
donde la melatonina puede actuar regulando el
pigmento en las células retinianas y
en el intestino. Sin embargo, la pinealectomía
suprime por completo las concentraciones detectables
de melatonina en la circulación. Por
otra parte, es frecuente la calcificación
de la glándula pineal, sobre todo en
niños pequeños. Además,
casi todos los ancianos presentas calcificación
de la pineal.
La asociación de tumores peniales hiperplásticos
con disminución de la función
gonadal y de tumores destructivos con pubertad
precoz, llevó a pensar que la glándula
pineal es el origen de sustancias que inhiben
las gónadas. Sin embargo, puede que los
mecanismos pineales no sean absolutamente esenciales
para la función gonadal. La función
reproductora normal se recupera en la rata pinealectomizada
varias semanas después de la pinealectomía:
las mujeres ciegas tienen una fertilidad normal,
y la pinealectomía en un primate no afectó
al desarrollo puberal.
OSCURIDAD --> AUMENTO DE LA MELATONINA -->
DISMINUCIÓN DE LA GnrRH
Una rata que recibe una luz constante desarrolla
una glándula pineal pequeña con
disminución de la HIOMT y la melatonina,
mientras que aumenta el peso del ovario. Una
rata sometida a una oscuridad constante presenta
los efectos contrarios, es decir, aumento del
tamaño de la glándula pineal,
de la HIOMT y de la melatonina, y disminución
del peso del ovario y de la función hipofisaria.
La presencia o ausencia de luz establece un
ritmo en la actividad de la HIOMT pineal. Los
días cortos y las noches largas provocan
atrofia de las gónadas, y este es el
mecanismo fundamental que gobierna el celo.
En los seres humanos, la secreción de
melatonina aumenta después de los picos
de oscuridad en mitad de la noche, y luego disminuye.
Este ritmo es endógeno y se origina en
el núcleo supraquiasmático. La
luz no origina el ritmo, pero influye en su
cronología.
Una posible función en los seres humanos
puede ser proporcionar ritmo circadiano a otras
funciones como la temperatura y el sueño.
En todos los vertebrados analizados hasta la
fecha, la secreción de melatonina tiene
un ritmo diario y estacional: valores elevados
con la oscuridad y bajos con la luz, mayor secreción
en el invierno que en el verano. La desincronización
con viajes a través de husos horarios
podría contribuir al complejo sintomático
conocido como síndrome de desfase horario.
La ingestión de melatonina mejora la
duración y la calidad del sueño,
pero se desconoce el momento de administración
óptimo.
Por tanto, la glándula pineal sirve
de conexión entre el ambiente y la función
hipotalámica-hipofisiaria. Con el fin
de interpretar correctamente la duración
del día, los animales necesitan un ritmo
diario en la secrec8ión de melatonina,
Esta coordinación de la información
ambiental temporal es especialmente importante
en los animales que se reproducen de manera
estacional. Para este ritmo pineal, parece ser
necesario el núcleo suproquiasmático,
quizá el lugar en que se coordinan la
función pineal y los cambios de luz.
La melatonina es sintetizada y secretada por
la glándula pineal y circula en la sangre
como una hormona clásica. Afecta a órganos
a distancia, en especial los centros neuroendocrinos
del sistema nervioso central. Se sigue debatiendo
si la melatonina se secreta fundamentalmente
en el LCR o la sangre, pero la mayor parte de
los datos favorecen a esta última. La
melatonina puede llegar al hipotálamo
desde el LCR a través del transporte
por los tanicitos.
Los cambios gonadales relacionados con la melatonina
están mediados a través del hipotálamo
y denotan un efecto supresor general sobre la
secreción pulsátil de GnRH y la
función reproductora. En los seres humanos
las concentraciones sanguíneas de melatonina
son máximas en el primer año de
vida (más altas por la noche) y luego
disminuyen con la edad y, según algunos,
acaban induciendo la supresión de GnRH
antes de la pubertad. La asociación de
la ceguera en mujeres con una menarquia más
temprana de lo normal pone en tela de juicio
está hipótesis. Además,
las pinealectomía en monos no afecta
a la pubertad. Otros autores no han observado
una disminución de las concentraciones
de melatonina con el paso del tiempo.
La actividad de la glándula pineal se
puede considerar como un equilibrio neto entre
las influencias mediadas por hormonas y neuronas.
Esta glándula contiene receptores para
las hormonas sexuales activas, estradiol, testosterona,
dihidrotestosterona, progesterona y prolactina.
Además, la glándula pineal convierte
la testosterona y la progesterona en metabolitos
5?-reducidos activos, y los andrógenos
se aromatizan a estrógenos. También
parece ser excepcional en el sentido de que
un neurotransmisor catecolamínico (noradrenalina),
al interaccionar con los receptores de la membrana
celular, estimula la síntesis celular
de receptores estrogénicos y androgénicos.
Sin embargo, en general, la actividad simpática
que origina el ritmo circadiano tiene prioridad
sobre los efectos hormonales.
A pesar de diversos indicios sugestivos, no
se ha demostrado definitivamente ninguna función
definitiva de la glándula pineal en los
seres humanos. No obstante, la importante relación
entre la exposición a la luz y los ritmos
circadianos continúa concentrando la
atención sobre la glándula pineal
como estructura coordinadora. Existe una distribución
estacional de la concepción humana en
los países septentrionales, con una disminución
de la actividad ovárica y de las tasas
de concepción durante los oscuros meses
de invierno. Además, la glándula
pineal puede interrumpir la función gonadal
normal. Se ha descrito un varón con pubertad
tardía por hipogonadotropismo, el cual
presentaba una glándula pineal hipertrofiada
e hiperfuncional. Con el tiempo, sus concentraciones
de melatonina disminuyeron espontáneamente
y se desarrolló una función hipofisiaria
y gonadal normal. Se han comunicado concentraciones
nocturnas elevadas de melatonina en pacientes
con amenorrea hipotalámica y en mujeres
con anorexia nerviosa, pero es probable que
este incremento se a una consecuencia de las
bajas concentraciones de estrógenos y
no etiológico.
Una posible influencia de la glándula
pineal puede ser la sincronización de
los ciclos menstruales observada en mujeres
que pasan tiempo juntas. El aumento significativo
de la sincronización de los ciclos se
describió por primera vez en 1971 entre
compañeras de habitación y entre
amigas íntimas en los cuatro primeros
meses de residencia en un colegio mayor para
mujeres. Se ha observado un aumento similar
de la sincronía en mujeres compañeras
de trabajo que colaboraban en ocupaciones caracterizadas
por niveles de interdependencia iguales o superiores
a los niveles de estrés laboral identificados
en familias de beduinos en las que las mujeres
viven juntas durante muchos años. Sin
embargo, no siempre han tenido éxito
los esfuerzos para reproducir estos resultados.
Algunos datos indican que la cronología
de la ovulación puede resultar afectada
por feromonas humanas axilares.
Fuente: Endocrinología ginecológica clínica y esterilidad (Leon Speroff y Marc A. Fritz)
Secreción de gonadotropinas durante la vida fetal, la infancia y la pubertad.
Con frecuencia hemos considerado los acontecimientos endocrinos durante la pubertad como un despertar, un comienzo. Sin embargo, desde el punto de vista endocrinológico, la pubertad no es un comienzo sino sólo otra fase en un desarrollo iniciado en la concepción. El desarrollo de la adenohipófisis en el ser humano empieza entre las semanas cuarta y quinta de la vida fetal, y en la duodécima semana de gestación la conexión vascular entre el hipotálamo y la hipófisis es funcional. Se ha documentado producción de gonadotropinas durante la vida fetal, la infancia y la vida adulta. Se pueden cuantificar concentraciones considerables de FSH y LH, similares a las posmenopáusicas, en el feto. La GnRH es detectable en el hipotálamo a las 10 semanas de gestación y a las 10-13 semanas, cuando la conexión vascular es completa, se producen la FSH y LH en la hipófisis. Las concentraciones hipofisiarias máximas de FSH y LH se observan a las 20-23 semanas de vida intrauterina, y las máximas concentraciones circulantes, a las 28 semanas.
La tasa de producción creciente de gonadotropinas hasta la mitad de la gestación refleja la capacidad cada vez mayor del eje hipotalámico-hipofisario de funcionar con toda su capacidad. Comenzando a mitad del embarazo, existe una sensibilidad creciente a la inhibición por los esteroides y una reducción resultante de la secreción de gonadotropina. La sensibilidad completa a los esteroides no se alcanza hasta el final de la lactancia. El incremento de las gonadotropinas después del nacimiento refleja la perdida de las grandes concentraciones de esteroides placentarios. Así pues, en el primer año de vida, hay una considerable actividad folicular en los ovarios en comparación con el final de la infancia, cuando se suprime la secreción de gonadotropinas. Además, el aumento posnatal de las gonadotropinas es incluso mayor en los lactantes prematuros.
Tras el incremento posnatal, las concentraciones de gonadotropinas alcanzan un nadir durante el principio de la infancia (aproximadamente a los 6 meses de vida en los varones y al cabo de 1-2 años en las mujeres) y luego aumentan ligeramente entre los 4 y los 10 años. Este periodo infantil se caracteriza por bajas concentraciones de gonadotropinas en la hipófisis y la sangre, escasa respuesta de la hipófisis a la GnRH y supresión hipotalámica máxima. Este bajo grado de actividad no es mantenido por los ovarios ni los testículos porque la extirpación de las gónadas provoca pocos cambios. Los niños sin gónadas muestran este mismo bajo grado de actividad. Debe funcionar una fuerza inhibidora central en el encéfalo que aguarda una señal para iniciar la pubertad.
Se desconoce la señal exacta que inicia los fenómenos de la pubertad. En las niñas, los primeros esteroides que aumentan en la sangre son la deshidroepiandrosterona (DHA) y su sulfato (DHAS) a partir de los 6-8 años de edad, poco después de que la FSH empiece a aumentar. Las concentraciones de estrógenos y de LH no empiezan a aumentar hasta los 9-12 años de edad. Si el inicio de la pubertad está desencadenado por la primera hormona que aumenta en la circulación, entonces se debe considerar una función de los esteroides suprarrenales. Sin embargo, no hay datos que indiquen que tales esteroides son necesarios para la cronología adecuada de la pubertad, y la adrenarquia es independiente; no está controlada por el mismo mecanismo que activa las gónadas. El estado de nutrición influye en la función reproductora, y es probable que el sistema de comunicación de la leptina contribuya al comienzo de la pubertad, pero es improbable que sea la señal principal. La pubertad es como la reunión de múltiples sistemas e influencias, tales como factores genéticos, metabólicos y hormonales.
La edad de comienzo de la pubertad es variable y está influida por factores genéticos, las condiciones socioeconómicas y el estado general de salud. Es indudable que el adelanto actual de la menarquia (inicio de la menstruación) en comparación con el pasado se debe a la mejor nutrición y salud.
En la mujer, la secuencia típica de acontecimientos es inicio del crecimiento, telarquia (desarrollo de mamas), pubarquía (crecimiento de vello pubiano) y finalmente menarquia. Por lo general, esto comienza en algún momento entre los 8 y los 14 años de edad. Esta evolución suele durar 2-4 años. Durante este periodo, se dice que se produce la pubertad. La variación individual en el orden de aparición de esta secuencia es considerable. Por ejemplo, no siempre están correlacionados el crecimiento del vello púbico y el desarrollo de las mamas.